Los implantes cigomáticos son implantes dentales especiales, de mayor longitud que los convencionales, que se anclan en el hueso cigomático o malar en lugar de en el maxilar. Son la solución para pacientes con muy poco hueso maxilar, que no pueden rehabilitar su dentadura con implantes convencionales y en los que técnicas de regeneración ósea, como los injertos o la elevación de seno, no garantizan un resultado óptimo.
El hueso cigomático es denso y con buena calidad, lo que permite anclar el implante con firmeza sin necesidad de recurrir previamente a injertos. Por eso los implantes cigomáticos suelen permitir la carga inmediata de la prótesis, evitando los largos periodos de espera y las cirugías complejas de aumento óseo.
La evidencia científica respalda esta técnica: distintos estudios con seguimientos de hasta diez años sitúan la tasa de éxito de los implantes cigomáticos entre el 95% y el 97%, cifras similares a las de los implantes convencionales, siempre que el tratamiento esté bien indicado y se ejecute con un protocolo adecuado.
Los implantes cigomáticos no son la primera opción en todos los casos: los reservamos para situaciones concretas de pérdida ósea severa. Estas son las más habituales.
Cuando se ha estado mucho tiempo sin dientes, el maxilar pierde altura y anchura de hueso, lo que puede imposibilitar la colocación de implantes convencionales. Los implantes cigomáticos sortean esta limitación anclándose en un hueso más denso y estable.
Están especialmente indicados para pacientes que llevan años usando una dentadura postiza completa y necesitan recuperar una arcada superior fija y funcional.
Cuando la falta de hueso es tan importante que las técnicas de regeneración ósea no aseguran un buen resultado, los implantes cigomáticos evitan estos pasos previos y acortan considerablemente el tratamiento.
Si prefieres evitar varias intervenciones de aumento óseo y los largos tiempos de espera asociados, esta técnica permite una rehabilitación en menos pasos quirúrgicos.
Los implantes cigomáticos requieren una planificación muy precisa: un diagnóstico clínico y radiológico completo, un protocolo quirúrgico estricto y una rehabilitación protésica ajustada a cada caso. En Zen Dental tu primera visita incluye un diagnóstico completo, con las pruebas de imagen necesarias, para valorar el alcance de tu pérdida ósea y ofrecerte la mejor solución, ya sea con implantes cigomáticos o convencionales.
Trabajamos con implantes de titanio de alta durabilidad y con protocolos de esterilidad estrictos en todo el proceso quirúrgico. Al anclarse en un hueso más denso, estos implantes permiten colocar la corona o prótesis de forma prácticamente inmediata, en menos de 24 horas en muchos casos, con un postoperatorio ligero que te permite retomar tu vida normal enseguida.
Desde el primer momento estarás atendido por un equipo de cirujanos y médicos con experiencia específica en este tipo de tratamiento. Además, contamos con un servicio de sedación consciente supervisado por nuestro equipo de anestesistas, para que puedas afrontar la intervención de forma relajada, sin ansiedad y con el máximo confort.
La primera consulta es gratuita y sin compromiso, e incluye la valoración necesaria para saber si eres candidato a esta técnica.
Realizamos un estudio radiológico y clínico detallado, con CBCT y escáner intraoral, para valorar el grado de pérdida ósea y confirmar que eres candidato a implantes cigomáticos.
Con toda la información, diseñamos el plan de tratamiento y te explicamos cada paso, los tiempos y lo que puedes esperar del resultado.
El equipo quirúrgico coloca los implantes en el hueso cigomático, en un gabinete con estrictas medidas de esterilidad y bajo anestesia local, en ocasiones complementada con sedación.
Gracias a la estabilidad que ofrece el hueso cigomático, en muchos casos podemos colocar la prótesis provisional en menos de 24 horas, permitiéndote recuperar la función y la estética casi de inmediato.
Programamos revisiones periódicas para comprobar la evolución de los implantes y mantener el resultado a largo plazo, igual que harías con tus dientes naturales.
El implante se coloca con anestesia local, y en ocasiones complementamos la cirugía con sedación, por lo que no debería resultar doloroso. Trabajamos con antibióticos y antiinflamatorios que ayudan a que el postoperatorio sea muy llevadero.
Sí, siempre que la enfermedad periodontal no esté en una fase activa. De hecho, buena parte de los pacientes mayores de 50 años que se colocan implantes lo hacen precisamente porque han perdido sus dientes por esta causa. Eso sí, el implante también necesita cuidados y mantenimiento, igual que un diente natural.
El rechazo, tal y como se entiende habitualmente, no existe. Lo que puede ocurrir es que la osteointegración no se complete correctamente; en ese caso, se retira el implante y puede volver a colocarse más adelante. Los estudios sitúan la tasa de éxito de los implantes cigomáticos entre el 95% y el 97% a largo plazo.
No. La sensación es igual que la de un diente natural, e incluso puede ofrecer mayor firmeza y seguridad que los dientes propios, hasta el punto de que muchos pacientes olvidan que lo llevan.
Sí. Los implantes cigomáticos se anclan en un hueso más denso, por lo que en muchos casos evitan la necesidad de injertos previos o elevaciones de seno, acortando el tratamiento.
El postoperatorio suele ser ligero, con pocas molestias, y permite llevar una vida prácticamente normal desde el primer momento. Aun así, es importante seguir las indicaciones postoperatorias y acudir a las revisiones programadas.