Un empaste, u obturación dental, es el tratamiento que eliminamos la caries en sus fases iniciales, cuando todavía no ha llegado a afectar al nervio del diente. Es uno de los tratamientos más habituales en odontología conservadora: limpiamos el tejido dañado por la caries y rellenamos la cavidad con un material restaurador, devolviendo al diente su forma y su función.
Hoy en día realizamos los empastes en composite, una resina que imita el color natural del diente. Además de recuperar la funcionalidad para masticar con normalidad, el resultado es prácticamente invisible, sin las partes metálicas visibles de los empastes de amalgama de otra época.
La caries es una enfermedad que progresa: no desaparece por sí sola, y con el tiempo puede pasar de afectar a un solo tejido a comprometer varias caras del diente, requiriendo obturaciones más complejas o incluso una reconstrucción completa. Un empaste a tiempo evita que la caries siga avanzando y previene dolores mayores; si se deja evolucionar sin tratar, puede acabar afectando al nervio del diente y hacer necesaria una endodoncia.
La caries no siempre duele desde el principio, por eso muchas veces se detecta en una revisión antes de que dé ningún síntoma. Estas son las señales y situaciones más habituales en las que recomendamos valorar un empaste.
Si notas molestias al tomar algo dulce, frío o caliente, puede ser una señal de que la caries ya ha alcanzado la dentina. Cuanto antes se trate, más sencillo y conservador es el tratamiento.
Las manchas marrones o negras, o una cavidad visible en la superficie del diente, son signos claros de caries que no van a desaparecer solos y necesitan una obturación.
La caries alberga bacterias que pueden provocar mal aliento. Tratarla con un empaste elimina el foco y ayuda a sanear la boca.
Los empastes también se desgastan con el tiempo. Si notas que un empaste antiguo se ha astillado, ha perdido color o sospechas que tiene una filtración, conviene revisarlo, ya que puede haberse formado una nueva caries debajo.
Un empaste bien indicado y bien realizado puede evitar tratamientos mucho más complejos en el futuro, como una endodoncia o una reconstrucción completa. En Zen Dental valoramos cada caries de forma individual para elegir la técnica y el material más adecuado según su tamaño y su localización.
Trabajamos con composite de última generación, aplicado en capas y adaptado a la anatomía y al color natural de tu diente, con técnicas mínimamente invasivas que conservan la mayor cantidad posible de tejido sano. Un empaste de composite bien cuidado puede durar años, aunque su duración depende de tu higiene, tus hábitos y del tamaño de la caries original; por eso las revisiones periódicas son clave para detectar a tiempo cualquier filtración o desgaste.
El procedimiento se realiza con anestesia local, por lo que no debería resultar doloroso. La primera visita es gratuita e incluye una valoración y un diagnóstico completos, para que sepas exactamente qué necesita tu diente antes de empezar.
Revisamos el diente, y si es necesario con ayuda de una radiografía, para determinar el tamaño y la profundidad de la caries y confirmar que aún no ha afectado al nervio.
Aplicamos anestesia local en la zona para que la eliminación de la caries no resulte molesta durante todo el procedimiento.
Retiramos por completo el tejido dañado por la caries, dejando la cavidad limpia y preparada para recibir el material restaurador.
Rellenamos la cavidad con composite, aplicado en capas y endurecido con luz especial en cada una de ellas, adaptándolo a la forma y el color natural de tu diente.
Ajustamos la mordida y pulimos la superficie para que el empaste quede completamente integrado, sin que notes ninguna diferencia al morder.
No. El procedimiento se realiza con anestesia local, por lo que no deberías notar dolor durante el tratamiento. Es normal sentir cierta sensibilidad los primeros días, especialmente al masticar o con cambios de temperatura.
Depende de varios factores: el tamaño de la caries, su localización, tus hábitos como el bruxismo y tu higiene diaria. En general, un empaste de composite bien cuidado puede mantenerse en buen estado varios años, aunque con el tiempo puede necesitar revisión o sustitución.
No es obligatorio si están en buen estado y no presentan filtraciones ni caries alrededor. La amalgama de plata sigue estando autorizada en España y no supone un riesgo para la salud, aunque hoy en día el composite es el material más utilizado por su resultado estético.
La mayoría de la población adulta española tiene o ha tenido caries en algún momento. Suelen estar relacionadas con el consumo de azúcar y una higiene insuficiente, que permite que las bacterias de la placa ataquen el esmalte del diente.
La caries no desaparece sola: sigue avanzando y puede pasar de afectar a una sola cara del diente a comprometer varias, requiriendo un tratamiento más complejo. Si llega al nervio, el empaste ya no es suficiente y hace falta una endodoncia.
No debería. Ajustamos la mordida al final del tratamiento para que el empaste quede totalmente integrado. Si tras unos días notas que el diente no encaja bien, es fácil de ajustar en una revisión.